San Fermín no debe reducirse a beber sin límites. Es cierto que encontrar realidades más allá de los caminos más transitados nunca es fácil, por definición, y menos aún en el caos de San Fermín. Por eso, me complace y enorgullece poder presentar a algunos de mis clientes realidades poco comunes, auténticos oasis que aportarán mucho a la relevancia cultural de la tradición pamplonesa y, por lo tanto, a su experiencia. De hecho, disfruto de acceso privilegiado a un museo taurino privado, a colecciones de recuerdos de San Fermín y otras antigüedades locales, a salones nobiliarios y a algunas de las «sociedades gastronómicas» locales (clubes privados, en realidad), además de poder reservar mesa en los dos mejores restaurantes de la ciudad. Disfrutará de la paz y la profundidad de las experiencias: puede que no sean para todos, pero quienes sientan una curiosidad sincera sin duda se irán de Pamplona con un sabor diferente en la boca.