...estar ahí,
  pero sin la multitud
  • ¡El Chupinazo!
  • ¡El Chupinazo!
  • ¡El Chupinazo!
  • ¡El Chupinazo!

La ceremonia de apertura: ¡El Chupinazo!

El 6 de julio. Mediodía en punto. El momento más intenso —y absurdo— de toda la fiesta de San Fermín, su ceremonia de apertura. Es más peligroso estar en la plaza del Ayuntamiento ahora que cuando corren los toros, en serio. Las camisetas blancas pronto se tiñen de rojo, salpicadas con el vino de los demás. La plaza se va llenando desde las 10:30 y es imposible atravesarla sin aceptar varias «ofertas» de vino, que acabarán inevitablemente sobre la ropa. La multitud comienza entonces a empujar, creando «olas» que se propagan entre la masa de gente, de la que, afortunadamente, nadie puede caerse, ya que la plaza está abarrotada. Cualquiera que se cayera correría un grave peligro de muerte, y se bromea diciendo que eso no ocurre porque San Fermín lo ve y lo previene. Sin embargo, si no quieres formar parte de esa masa de sudor, cuerpos y vino, un balcón es la única opción posible. Además, sería una pena perderse esta peculiar ceremonia de apertura, llamada Chupinazo por el pequeño cohete que se lanza para marcar el inicio de la Fiesta.

Se ofrecen excelentes brunch con refrescos en todos los apartamentos: el precio parte de 350€ por persona.

...estar ahí,
  pero sin la multitud